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¿Qué tal vais, Diosas? Espero que muy bien. Como ya os comentaba en el artículo dedicado a la menopausia en el que explicaba las causas que originaban los síntomas de la misma, hoy me voy a enfocar en las soluciones más naturales posibles para remediar las típicas molestias de esta etapa de transición.

SOLUCIONES NATURALES

Pautas de alimentación

La energía de la tierra va hacia la superficie, en el  ser humano se manifiesta en una piel radiante. Si estamos muy contraídas nuestra piel se arruga y seca; para evitarlo os recomiendo incluir en vuestros menús estos alimentos:

  • Cereales integrales que nos aportan glucosa estable y resistencia.
  • Pastas y sémolas integrales: Nos ayudan a relajarnos en este proceso de concentración.
  •  Proteinas vegetales:
    • Legumbres como la soja negra.
    • Tempeh.
  • Verduras (el 40 ó 45% de la dieta) que aportan minerales y nos hidratan.
  • Dulces naturales presentes en las calabazas, cebolla y castañas.
  • Caldos de verduras y pescados.
  • Sabor Agridulce: estimula al páncreas y al hígado porque están más sobrecargados en la menopausia.
  • Infusión de flores: Manzanilla, azahar… radiante y fresca.

Aceptar nuestro peso

  • La energía femenina es más redondeada y curva. A medida que envejecemos aumenta la grasa porque la necesitamos para fabricar hormonas sexuales, nutrir el sistema nervioso y como reserva ante la enfermedad.

Una nueva vida

  • La energía femenina se nutre de la relajación por lo que debemos evitar el estrés ya que obliga al organismo a segregar adrenalina y cortisol, debilitando las glándulas suprarrenales y nuestros huesos.
  • Hacer ejercicio suave y moderado. El deporte extremo y competitivo aumenta nuestro músculo pero anula la energía femenina.
  • Tonificar la zona pélvica con ejercicios de cadera y ejercicios de Kegel.
  • Buscar la relajación con la meditación, risa, juegos, dormir bien. El período normal de estabilización serán de 6 meses.

Cuidar nuestros huesitos

Es normal que durante la menopausia el hueso tenga menos calcio. Para que no se destruya masa ósea,  habrá que evitar los siguientes alimentos que intoxican los huesos:

  • Estimulantes como el café pues estimulan la producción de cortisol que destruye el hueso.
  • Alcohol, azúcar, refinados y productos de origen animal que generan acidosis.
  • Antiácidos: Para absorber el cálcio es necesario un nivel de ácido en el estómago y los anticácidos lo bloquean al igual que los aditivos químicos y los fosfatos.

Por otro lado, no sólo de calcio vive el hueso; por lo que habrá que incorporar otras medidas que le favorezcan:

  • Para que este goce de elasticidad y no se rompa, es imprescindible que esté hidratado. De ahí la importancia de beber líquidos sobre todo durante las comidas.
  • Tomar el sol sin protección sobre todo el brazos y piernas, evitando lógicamente las horas de mayor radiación.
  • Incorporar un perfil de grasas saludables que equilibren nuestro nivel de colesterol ya que esta es la hormona que ayuda a sintetizar la vitamina D o «colecalcefirol«.

Estas son algunas pautas del todo naturales que no nos van a perjudicar en absoluto, más bien al contrario. Sin embargo, su efecto no es inmediato sino que necesita un tiempo medio para que nuestro cuerpo se adapte.

Ojalá que os sirvan para afrontar este ciclo vital con optimismo y alegría.