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Comienzo este artículo con una pregunta: ¿Os interesan estos temas? Y… ¿qué temas? me preguntarás tú a mí. Pues mira, los temas a los que me refiero son los siguientes:

– Cuidado de la salud física de forma no invasiva ni agresiva.
– Crecimiento personal.
– Aplicar este conocimiento en mi día a día.

O sea, los pies en la tierra y la cabeza en el cielo. Poco a poco os iré contando mi trayectoria personal pero como entrante os diré que si os detenéis mínimamente en vuestra vida podréis observar como casi todas las conversaciones de las personas que os rodean giran en torno a la falta de salud y a la falta de felicidad.

Estas personas son tanto familiares, amigos, compañeros del trabajo, gente anónima con la que coincides en cafeterías, tiendas, transporte públicos… cualquiera.

Para mí, la salud física y la emocional van de la mano. Son un todo, por lo que cuando me he sentido enferma o, como os he dicho, oigo algún comentario sobre problemas de salud inmediatamente comienzo a atar cabos; es decir, a valorar cada dimensión de la vida:
¿Qué tipo de alimentación llevo?
¿Qué tipo de pensamientos bombardean mi mente?
¿Son estos pensamientos acordes con las palabras que utilizo para expresarme?
¿Con qué clase de personas me relaciono?
¿Trabajo en algo que me gusta y se me da bien?, ¿me siento útil realizándolo?
¿Tengo problemas económicos?…

Podría seguir haciendo más y más preguntas y todas me conducirían a la misma respuesta: Nuestra alimentación está prefabricada y desnaturalizada y lejos de nutrir nuestro organismo y darnos energía, nos la quita, entramos en bucle ante cualquier incidencia que se nos presente, las relaciones que entablamos son campos de batalla, llevamos trabajos rutinarios en los que actuamos como robots y por supuesto, la gestión de nuestro dinero deja mucho que desear… sobre todo cuando entramos en recesión. Y no sólo económica, sino de cualquier índole.

Evidentemente, si la respuestas a estas preguntas fuesen más positivas y esperanzadoras la gente no tendría que acudir a nutricionistas que les digan qué comer, ni a la farmacia a por drogas legales con que anestesiar síntomas desagradables, ni al psicólogo para que les diga cómo solucionar sus vidas ni al banco para refinanciar sus deudas.

Bueno, hablo por mí. La mayoría de las veces en que me he sentido enferma e infeliz, la respuesta a estas preguntas no eran ni de lejos las respuestas que daría después de haber estudiado alimentación energética y fitoterapia. Y es más, el tipo de preguntas que me hago son diferentes a las que me hacía antes de tener este conocimiento.

Por eso y, respondiendo a la pregunta con la que titulo este post, me interesan estos temas porque gracias a ellos, mi vida es infinitamente mejor que la vida que llevaba hasta hace bien poco. Y por que creo que la sobre-información que ahora tenemos en internet confunde más que ayudar, mi labor en este blog es presentártela lo más clara y práctica que me sea posible para que la utilices sin agobios y puedas llevar tu vida a un nivel mayor de satisfacción personal y bienestar.

Me gustaría que quemaras en una hoguera imaginaria todas las creencias que sobre bienestar has ido adquiriendo y dejaras que las llamas purificasen esa parte de tu mente para dejarla abierta a una nueva información que espero que ilumine tu vida.