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¿Qué tal vais, Diosas? El artículo de hoy es una continuación a la entrada Vivimos rodeados de tóxicos que publiqué la semana pasada. Es necesario para llevar una vida sana, no sólo atender a los alimentos que comemos sino también al resto de sustancias con las que habitualmente convivimos y soportamos, sobre todo en las grandes ciudades.

Y entonces, ¿Dónde se encuentran estas sustancias tan tóxicas? Pues aquí va el resultado de mi investigación:

  • En primer lugar: en la cadena alimenticia. Al ser el último eslabón de la cadena alimenticia acumulamos en nuestro organismo todos los tóxicos previos. Por ejemplo, los campos que se fumigan con insecticidas pasarán a nuestra sangre una vez que nos comamos los vegetales, cereales y frutas. Y de la misma forma, cuando nos tomemos un bistec de un animal alimentado con piensos contaminados con insecticidas.
  • Lo mismo ocurre con el pescado. Las algas filtran metales y residuos del agua del mar, los pececitos se comen las algas y los peces más grandes se comen a los más pequeños.
  • Por lo que se refiere a los transgénicos, para que los cereales y vegetales pudiesen resistir los baños químicos de pesticidas utilizados en la agricultura industrial, se hizo necesario modificar genéticamente su ADN.

En España Nicolás Olea, médico investigador del hospital clínico de Granada y catedrático de la universidad de dicha ciudad, ha analizado la relación de los tóxicos con el cáncer estrogénico (hormonal). Nos dice que una mujer tiene menos probabilidades de desarrollar un cáncer cuantos más hijos tenga y cuanto antes los tenga ya que los tóxicos pasan a sus hijos (70% al primogénito) a través de la placenta y de la leche materna.

Asociaciones de consumidores y grupos ecológicos, apoyándose en cientos de estudios, apuntan a Monsanto, como la gran multinacional especializada en industria química e ingeniería genética responsable de fabricar los siguientes tóxicos:

  • Agente naranja utilizado para fumigar los campos vietnamitas.
  • DDT (Pesticidas) y PCB´s (Aceites minerales) que a día de hoy siguen contaminando el planeta.
  • Aspartamo: Edulcorante sintético añadido a los productos lightque aumenta el riesgo de padecer cáncer neurológico.
  • Glifosatos y transgénicos: El glifosato, conocido con el nombre comercial de Raondap sustituyó al DDT una vez éste fue prohibido. Es el herbicida utilizado de manera masiva en todo el mundo, tan agresivo que no sólo eliminaba los insectos sino que acababa también con la planta. Para hacerlas resistentes, se modificaron genéticamente las moléculas transformándolas en transgénicas.
  • En Francia, mucho más concienciados con el medio ambiente han sido prohibidos los transgénicos. Para ilustraros sobre esta incómoda verdad, podéis leer el informe «La verdad sobre los transgénicos» de la Ministra de Sanidad Corinne Lepage.
  • Glutamato monosódico o E-621: Provoca disfunciones en el organismo y es muy adictivo pues potencia el sabor
  • Los Aditivos se utilizan para reducir los costes de producción y además seducen al público al proporcionar una textura y color más apetecible. A día de hoy, existen más de 4.000 aditivos que se utilizan “solamente” en el proceso de fabricación y que no se encuentran documentados. Fijaos que la proporción de aditivos que una persona ingiere es de ¡7 kilos al año!
  • Productos animales a los que se les inyectan muchos tipos de hormonas para producir más,alterando su metabolismo así como antibióticos para curar las infecciones.
  • A los peces criados en cautividad como la lubina o el salmón de piscifactoría no les va mucho mejor pues nadan en piscinas totalmente hacinados, generando infecciones (tratadas con antibióticos) y por desgraciada alimentados con transgénicos.

Por último, unos apuntes a los envases y utensilios que empleamos en nuestra cocina:

  • BISFENOL A: Esta sustancia química fue ideada para que el plástico fuera más moldeable, sin embargo es altamente tóxica pues  afecta al sistema reproductor y ocasiona cáncer.
  • Papel reciclado: Aunque no está claro su impacto toxicológico, junto al papel se recicla también la tinta impresa.
  • Belleza e higiene: La publicidad nos convence de relacionar la alta tecnología con la belleza. Lo que no se menciona en los anuncios es la cantidad de sustancias que llevan las cremitas de la eterna juventud: parabenes, parafina, ftalatos, PEG´s, formaldehido, nitrosaminas, etc… ¿Qué sentido tienen la belleza a costa de nuestra salud? Pues ninguno, claro.

Espero no haberos asustado mucho, pero ya sabéis mi lema: saber es poder pues nos hace ser conscientes a la hora de tomar decisiones responsables.

¡Un saludo!