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Hola de nuevo Diosas! Como lo prometido es deuda voy a dedicar este artículo a resumir las bases de la Dieta Macrobiótica.

Aunque la Macrobiótica sea un estilo de vida y una corriente de pensamiento, de entrada lo que nos llama la atención en ella es el tipo de dieta que prescribe y que está íntimamente relacionada con los principios del Yin y Yang que constituyen el fundamento del Taoísmo, una filosofía oriental basada en el libro Tao Te King cuyas enseñanzas fueron transmitidas, según la tradición, por Lao Tsé. Nos sugieren la idea de que nos encontramos en un mundo dinámico que continuamente se está transformando al hilo de dos fuerzas, las cuales, en apariencia son antagónicas y se hallan en polos opuestos pero que su tendencia natural es contener la una a la otra y viceversa con el único fin de obtener un equilibrio. Éste sería el principio de Unidad Absoluta pero en proceso de cambio continuo.

El origen de este pensamiento lo encontramos en «Los Cuatro Libros del Emperador Amarillo» que reinó en China sobre el 2.500 antes de Cristo y asentó las bases de la Medicina Tradicional China. Observando la naturaleza llegó a la conclusión de que todo está en permanente cambio y que los fenómenos del planeta se rigen por fuerzas naturales en transformación constante. A dichas fuerzas las denominaron Yin como energía expansiva, húmeda, fría, pasiva y relacionada con la noche y Yang como energía contractiva, seca, cálida, activa y relacionada con el día.

Fue a principios del siglo XX cuando George Oshawa, un pensador japonés, fundó la teoría de la Macrobiótica con la que pretendía demostrar que ingiriendo alimentos según las leyes de la naturaleza se conseguiría alcanzar un equilibrio armónico en la salud.

Más adelante, en la década de los sesenta uno de sus discípulos: Michio Kushi extendió desde Estados Unidos de América estas enseñanzas y divulgó la llamada Dieta Estándar Macrobiótica según la cual los alimentos presentes en la naturaleza también los podemos clasificar en Yin o expansivos y Yang o contractivos, según el tipo de energía que aportan a nuestro organismo. La Macrobiótica recomienda que para alcanzar el equilibrio energético debemos reducir el consumo de los alimentos más extremos Yin y Yang y dar prioridad a los alimentos más centrados y moderados de dichas fuerzas.

Igualmente, en Macrobiótica se tienen presentes los cinco elementos de la naturaleza que rigen cada una de las estaciones climáticas del año, cada uno de ellos domina a otro y se nutren uno de otro respectivamente.  Por otro lado, cada elemento actúa en unos órganos determinados de nuestro cuerpo y con la ayuda de los alimentos propios de cada estación podemos tonificar dichos órganos para que su funcionamiento sea el óptimo. También los sabores y la manera en que cocinamos los alimentos ayudan a estimular la actuación adecuada de aquéllos órganos.

Los alimentos del extremo Yang que nos contraen y activan en exceso y que por tanto habría que reducir en nuestra dieta serían los siguientes:

– Las carnes y subproductos cárnicos.
Huevos.
Quesos curados.
Harinas de cereales refinados y productos horneados. 
Sal industrial y encurtidos químicos.

Por el contrario, los alimentos del extremo Yin que nos relajan, favorecen la inflamación de nuestros órganos y que habría que limitar son:

Frutas Tropicales.
Verduras no locales ni de temporada.
Leche y lácteos.
Helados, congelados y bebidas frías.
Azúcares simples y estimulantes.
Especias en gran cantidad.
– Bebidas alcohólicas y refrescos químicos.

¿Y cuáles serían los alimentos que recomienda la Macrobiótica para lograr un equilibrio energético y por consiguiente mayor bienestar y salud? Pues serían los alimentos moderados y de centro que enumero a continuación. Su propósito es proporcionarnos energía constante para mantener estables nuestros niveles de glucosa dejando el mínimo de residuos en la digestión de los mismos y en los diferentes procesos metabólicos:

Cereales  integrales en grano.
Legumbres.
Verduras de la temporada, locales y de cultivo ecológico: De raíz, de tallo y de hojas.
Frutas de la temporada, locales y de cultivo ecológico.
Frutos secos, también locales.
Semillas y aceites vegetales virgen extra sin refinar.
– Productos marinos: Pescados de tamaño pequeño o mediano, mejor blanco que azul así como algo de marisco y algas.

El arte de elegir los alimentos centrados que constituyan el pilar de nuestra dieta combinándolos con toques de alimentos de extremo y adaptarlos a la estación climática y a nuestra condición particular sería el propósito de la Macrobiótica. Es esto, precisamente lo que voy a resumir en los siguientes posts que dedique al tema de la Alimentación Energética.

Espero que os haya gustado.