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Hola Diosas, con este artículo continuo el tema de las adicciones alimentarias que empecé aquí y que tanto nos hacen sufrir y nos provocan malestar físico y emocional.

Respecto al alcohol, el adicto trata de deshacer un nudo emocional que debido a la alimentación súper concentrada que llevamos, acaba cristalizado. La energía bloqueada quiere subir al chakra del corazón para sentir, de la garganta para expresar y del entrecejo para comprender de forma profunda.

En cuanto al tabaco, fumar nos relaja de la ansiedad que los problemas traen consigo. Asociamos la angustia vital con el relax que experimentamos con la nicotina.

Los alcaloides presentes en el café, cacao y té nos dan un chute de falsa energía porque comprimen los vasos sanguíneos, aumentan el ritmo cardíaco y obligan a las glándulas suprarrenales a segregar adrenalina y cortisol. Tras consumir estas sustancias, nos viene el bajón, para recuperarnos o bien descansamos o nos metemos otro chute de café, cacao… Para empeorar las cosas, nuestro organismo se desmineraliza y a la larga desarrolla diabetes y obesidad.

Con los azúcares refinados ocurre el mismo proceso. Generan euforia y optimismo…pero al ser emociones artificiales y pasajeras el organismo se hace adicto a ellas.

A nivel emocional los lácteos blandos simbolizan la falta de madurez y la necesidad de protección pues no sabemos encarar los problemas ni llevar las riendas de nuestra vida.

El pan junto con los lácteos acumulan mucosidad en los intestinos y representan los apegos ancestrales. De ahí que sea tan difícil prescindir del pan porque nos despiertan emociones que no sabemos ni de dónde proceden.

Cuando somos adictos a alimentos en extremo expansivos como el alcohol o los dulces, energéticamente nuestro cuerpo nos está pidiendo alimentos que limpien y refresquen. Para relajarnos sin tener que acudir al alimento de extremo yin, primeramente habría que reducir el alimento de extremo yang – concentrado e incorporar dulzura emocional:

  • A través de la alimentación con cereales integrales en grano, verduras y postres sanos.
  • Cambiar de vida: más diversión y menos obligaciones.
  • El alimento de centro nos proporciona estabilidad (gracias al cereal completo), relajación (por las verduras), fuerza sin tensión (por las proteínas de alta calidad). Nos permite ver nuestras emociones y afrontar la vida tal y como es, sin camuflajes.
  • Además nuestros órganos vitales funcionarían mejor, sobre todo los riñones que preservan la energía vital y el hígado, que relajado nos otorga paciencia, creatividad y pasión por la vida.

¿Qué os ha parecido el tema de los antojos y adicciones? Espero que os haya dado claridad y consciencia para tomar decisiones acertadas en lo que alimentación se refiere. ¡Hasta pronto!