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¿Qué tal Diosas? Continuando con el artículo sobre el verano y su energía que podéis leer aquí , hoy termino este tema con las emociones que esta energía despierta en nosotras.

El prototipo de la energía fuego es una persona carismática y con fuerte magnetismo personal. Como en verano el corazón se activa, el calor nos hace sudar más y tener la piel más sensible.

Cuando un corazón  está  sano, su emoción es el amor y se expresa por medio de la risa. En exceso , la risa torna en histeria y la persona sólo muestra una imagen de alegría aunque en la intimidad sólo exista el vacío.

Según  el diagnóstico  oriental, la nariz nos refleja el estado del corazón. Por ejemplo, una nariz grande, supone un corazón  grande y si está muy hinchada, el corazón  está excesivamente  congestionado.

Según el ciclo Ko, el riñón  como elemento agua ejerce control sobre el corazón, si aquél está congestionado es muy posible que la persona padezca problemas  como la hipertensión.  Para equilibrarlo, el sabor amargo proporciona relajación y frescura. Cuando hay desequilibrio presentamos enrojecimiento de la cara, hinchazón de la nariz así como edema en pies y manos.

Para corregir dichas alteraciones podemos acudir en un primer momento a la alimentación:

Para relajar un exceso de energía contractiva, se debe tomar té verde y algún caldo dulce a base de cebolla. Por el contrario si hay exceso de energía expansiva, se compensaría con sopa de miso.

Aunque el órgano protagonista del verano es el corazón, no hay que olvidar que la víscera a la que se asocia es el intestino delgado. El 90% de los nutrientes se  absorben en èl,  por lo que hay que mantenerlo limpio y flexible.

Hasta aquí, toda la información que he conseguido sintetizar sobre la energía que nos infunde el verano, una de las estaciones favoritas para todos. Saber es poder, así que a disfrutar del verano con sabiduría y consciencia.

¡Hasta el siguiente post!