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Hola Diosas! ¿Recordáis este artículo donde os hablaba sobre la energía de finales de verano? Pues hoy continuamos con este tema, profundizando en el órgano protagonista de este ciclo y en las pautas para tonificarlo.

Pues bien, el órgano protagonista en esta época es el BAZO que actúa coordinadamente con el estómago y el páncreas. Si estos órganos se encuentran en equilibrio la persona será equilibrada, práctica y también creativa que llama la atención por su sabiduría y empatía hacia los demás. Las emociones que destacan son por lo tanto la confianza en la vida, la autoestima y seguridad así como la compasión.

Por el contrario, si estos órganos se hallan desequilibrados la persona vive en constante preocupación tanto por el futuro como por las decisiones tomadas en el pasado. Su comportamiento es indeciso así como desconfiado y suelen padecer de problemas estomacales como úlceras o gastritis. Las emociones en desequilibrio son la preocupación, duda, celos y necesidad de control.

¿Cómo recuperar nuestro centro y fortalecer la autoestima? La respuesta es tonificando los órganos de centro: estómago, bazo y páncreas, para lo cual aquí os dejo unas cuantas claves prácticas:

  • Lo primero utilizar el sabor dulce y agridulce, pues el hígado apoyaría las funciones del sistema digestivo.
  • Como ejercicios, viene bien sentarse sobre las rodillas y bajar la espalda para estirarla en el suelo.
  • Eliminar azúcar refinado en todas sus facetas e incorporar cereal integral en grano para obtener un nivel de glucosa estable.
  • El sabor dulce estimula también los estrógenos, tan necesarios para nosotras pues equilibra yin y yang y nos permite estar relajadas.
  • Cerámica y trabajar con el jardín.
  • Recibir masajes en el cuerpo.
  • Preparar un caldo dulce cociendo cebolla y zanahoria y tomarla tibia lo largo del día para tonificar el bazo y eliminar el exceso de humedad.
  • Tomar un baño caliente y aplicar calor en la zona del páncreas.

Tras la energía fogosa del verano, el otoño se nos representará el momento ideal para regresar a casa, a nosotros mismos. Cuando se vive de acuerdo a los ciclos estacionales, llevaremos vidas más equilibradas donde haya una balanza justa entre un trabajo que nos llene y descanso para gozar así de salud y bienestar.

Para mí y así es como lo siento, el elemento tierra es indispensable. No sólo nos permite recuperar nuestro equilibrio, volver a conectarnos con nosotros sino que además, justamente a finales de verano supone prepararnos para revisar el año hasta ahora vivido y desechar lo que no nos ha servido para transformarnos con un cambio de actitud en lo que queremos llegar a ser y alcanzar.

¡Hasta el siguiente post!