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¿Qué tal Diosas? ¿Os apetece continuar con el tema del despertar de la conciencia? Pues aquí os explico un poco más de este desconocido mundo del que si fuésemos conscientes de él (valga la redundancia) nos convertiríamos en una versión de nosotros más poderosa de lo que creemos.

La glándula que nos conecta con la conciencia es la Glándula Pineal o Epífisis; una pequeña glándula endocrina con forma de piñón situada entre los dos hemisferios cerebrales. Desde antiguo se ha vinculado esta glándula con nuestra capacidad de ensoñación, de intuición, de percepción extrasensorial, de conexión y comprensión global con todo lo que nos sucede.

Si durante el día recibimos luz solar, segregamos serotonina que la glándula pineal guardará para transformarse con la oscuridad en la hormona del sueño o melatonina. Una vez llegada la noche comienza a segregarse la melatonina y con ella se regula nuestro ciclo de vigilia y sueño.

Igualmente, la epífisis segrega endorfinas que nos ayudan a relajarnos mejorando nuestro descanso y favoreciendo que durante el día nos hallemos más despiertos, con energía, creatividad y conectados con el todo universal. Eleva también nuestro sistema inmune, retrasa el envejecimiento celular por su capacidad antioxidante y nos ayuda a combatir graves enfermedades.

Una alimentación basada en azúcares simples, cafeína, metales pesados, agua contaminada con grandes cantidades de flúor y la educación que recibimos neutralizan esta glándula, la envuelven de una capa gruesa de sustancias químicas calcificándola hasta impedirla actuar al 100%.

¿Qué interés hay en que nuestra glándula del discernimiento se halle paralizada? Evidentemente con nuestra capacidad de pensar anulada, los grupos de presión, que ejercen poder sobre los gobiernos y los habitantes del planeta Tierra, conseguirán tenernos bajo su control. Con la alimentación química estándar y ritmo de vida frenético que todos adoptamos sin rechistar, se aseguran seres enfermos de por vida que alivien sus síntomas con drogas (a las que llamamos fármacos) y autómatas que trabajen esclavizados por los dictados del consumismo. Zombis en estado puro.

Y ahora, la pregunta del millón: ¿Cómo podemos despertar de este sueño al que llamamos realidad y al que yo llamo pesadilla? Grandes pensadores de todos los tiempos hablan de la poca consciencia con la que vivimos y cómo iluminarnos para discernir bien entre lo que nos conviene como seres vivos que somos. Entre ellos, el filósofo griego Platón nos explicó a través del Mito de la Caverna que vivimos dormidos y que la realidad que creemos ver no es sino la sombra de la verdadera realidad. A la cual no nos atrevemos a acceder pues vivimos encadenados, presos del miedo.

Desde que entramos en la escuela, nos están inoculando programas predeterminados con información diseñada por mentes mucho más conscientes que la nuestra, con la única finalidad de que sigamos dormidos y no despertemos a la Conciencia de Unidad. De este modo, nos tendrán subordinados a sus directrices. Llenos de miedo, por no haber conectado con nuestras capacidades y talentos, dejaremos el rumbo de nuestra vida laboral, nuestro dinero, nuestra salud, nuestra jubilación, nuestro tiempo en definitiva en manos de instituciones en las que confiamos. Pasados los años, tristemente observamos como los pilares en los que confiábamos se derrumban: La edad a la que íbamos a retirarnos se alarga, cada vez emergen enfermedades más raras, crónicas y mortales, los hospitales se llenan de personas enganchadas a fármacos químicos absolutamente ineficaces y adictivos, las relaciones personales son una batalla de egos, los trabajos se hacen perentorios, alienantes y esclavizantes…

Realmente una absoluta pesadilla. Es ahí donde entra la Macrobiótica para ayudarnos a centrarnos y a ser capaces de discernir y alcanzar este conocimiento global y en definitiva, tomar las riendas de nuestra vida. Despertar del sueño al que llamamos realidad, salir de la Matrix a la que estamos conectados y por fin vivir en paz, sabiendo que nuestro único objetivo en este plano terrenal es adquirir la conciencia de unidad y ser felices al máximo.

En próximos artículos, os iré desgranando más conceptos sobre Conciencia. Por el momento, aprovecho la ocasión para desearos un feliz y consciente año nuevo.

Hasta pronto.