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¿Cómo lo lleváis Diosas? En este artículo os voy a desgranar las características del otoño desde el prisma de la MTC. Según la teoría de los 5 elementos, la energía propia del otoño que iría desde mediados de octubre hasta mediados-finales de diciembre es la siguiente:

  • La etapa vital es el ÚLTIMO CICLO DE LA VIDA ADULTA, previa a la vejez.
  • Su clima es SECO, su elemento el METAL y el color el BLANCO.
  • Los días son muy cortos, hay pocas horas de luz, los árboles se quedan  sin hojas y el frío comienza a entrar en escena acompañadas de lluvias suaves.
  • Ciclo de la tierra: COSECHA.
  • La coordenada es el OESTE.
  • Los órganos son PULMÓN e INTESTINO GRUESO.
  • Su tejido es la PIEL Y PELO.
  • El sabor que favorece el ascenso y salida de la mucosidad y toxinas es el PICANTE.
  • Alimentos que estimulan el sabor picante:  jengibre y ajo.
  • El tipo de crecimiento de las plantas son las RAÍCES y el GRANO.
  • Los nutrientes clave son las PROTEÍNAS procedentes de legumbres como las alubias y frutos secos como las nueces.
  • FRUTAS: Manzanas y mandarinas.
  • VERDURAS: Coliflor y nabo.
  • Tipo de cocción es la PRESIÓN.
  • El olor es el PODRIDO.
  • La emoción del otoño es la COMUNICACIÓN y MELANCOLÍA en equilibrio y la TRISTEZA en desequilibrio.
  • Su sonido es el LLANTO.
  • La secreción sería el MOCO NASAL, su ventana es la NARIZ y su esplendor se aprecia en el VELLO CORPORAL.

Si queremos vivir en equilibrio, tendríamos que adaptar nuestra vida a la estación otoñal, en la que debemos bajar el ritmo y reducir así como eliminar lo que ya no nos sirve. Esto se consigue haciendo una limpieza exhaustiva, revisando y evaluando cómo ha sido nuestro año hasta ahora para desechar lo que sobra. Así como los árboles que se desprenden de las hojas por que ya no les hacen falta, nosotros también deberíamos quedarnos con lo esencial y que ha madurado; esto es, la cosecha de lo que sembramos en primavera y creció durante el verano.

Para recoger toda esta energía expansiva que procede del verano y la primavera, nos replegaremos y concentraremos hacia dentro, conectando con la energía tierra, yin y femenina. Es un recogimiento gradual que tendríamos que haber iniciado ya en verano tardío como estación de transición que es. Si hemos tenido un verano frenético es más difícil recoger la energía expansiva y concentrarla pero aún así, es preciso hacerlo porque la energía de dispersión no cuadra con la estación del otoño.

Más reflexiones sobre el otoño en el siguiente post.

¡Hasta pronto!