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Hola Diosas! A raíz de cambiar mi alimentación a otra más energética inspirada en la Macrobiótica y al tiempo que iba recuperando mi salud física, he empezado a experimentar una mayor  claridad mental y una visión más global de las cosas que me pasan o me han pasado. De igual manera, he recuperado mis dotes creativas que las había enterrado hacía décadas, casi desde el fin de la adolescencia y coincidiendo con la entrada brutal al mundo tan superficial y frenético que me encontré.

Con la alimentación energética comienzas a sentirte más centrada, eso para empezar.  Ahora, ante cualquier decisión que tengo que tomar o una situación que tengo que afrontar y que en apariencia pudiera ser un problema en mi vida, las afronto con más distancia intentando encajar todas las piezas que pudieran intervenir y por supuesto, prestando atención a la emoción que despierta en mí. Sobre todo esto último. Justamente lo que durante tantos años de educación y convencionalismos, yo por lo  menos he menospreciado: la intuición y las señales tan claras que el cuerpo te envía.

Hoy en día la dimensión espiritual se encuentra en una encrucijada a mi entender. Por un lado, los diferentes cultos religiosos e iglesias  monopolizan esta faceta del ser humano como algo propio de una institución que debe someterse a un dogma y unos ritos que obedecer  sin posibilidad alguna de que la persona conecte con su «verdadero ser» y decida cual es la luz más conveniente que guíe su vida. Por el otro lado, se está viviendo una necesidad en masa de personas que anhelan encontrarse con ellas mismas, trascender la realidad tangible y alcanzar paz interior. Por desgraciada, al paso de esta necesidad aparecen un montón de gurús, coaches, maestros iluminados cada uno con una idea de la espiritualidad más peregrina que el otro.

Pero, ¿Dónde acudir cuando sientes en tu interior que nada de fuera puede colmar tu sed de conocimiento del mundo que te rodea en general y de ti como persona en particular? Para mí, el descubrimiento más grande que he hecho en los últimos tiempos pasa por el camino de la CONCIENCIA. Esa es la clave.

En los últimos siglos, la ciencia en occidente ha estado protagonizada por los criterios deterministas cartesianos que fundara Descartes hace 400 años y que han separado lo material de lo inmaterial. Parece que ahora, en occidente estamos dejando de ser tan arrogantes y empezamos a reconocer que tal vez la división entre Ciencia para dar una respuesta matemática a los sucesos de la vida y Religión para ocuparse de los asuntos del alma debe ser superada y transformada en una visión holística que englobe todo como la unidad que es y que cada uno de nosotros en algún momento hemos intuido.

Es aquí donde entra en juego la Física Cuántica: un tipo de Metafísica que, como su nombre indica, va más allá de lo puramente físico y determinista, sale de los laboratorios para dar un salto exponencial y situar a la persona y sus circunstancias como parte de un todo relacionado. A diferencia de la ciencia clásica, es una ciencia Probabilística cuyos resultados son efectos siempre de la causa, y ésta se encuentra siempre en nuestro interior.

Siglos atrás, culturas milenarias ya habían llegado a las mismas conclusiones aunque en occidente se las ha desprecidado. Sin embargo, científicos como Planck,  Schrödinger o Heisemberg representan este nuevo pensamiento  el cual ha llegado para quedarse, sin lugar a duda.

En el campo filosófico, el concepto de la conciencia de unidad ya había sido desarrollado por el maestro Jesús de Nazaret, y mucho antes que él la filosofía oriental del Tao y pensamientos paralelos a ella como el  Budismo, Confucionismo, la cultura hindú de los Vedas y muchas civilizaciones antiguas basan sus enseñanzas en el  Despertar de la Consciencia como pilar sobre el que pivota todo lo que experimentados en este mundo.

En el siglo pasado, la psicología se ha visto dominada por el método del Psicoanálisis que elaboró Freud ensombreciendo con su discurso el pensamiento de Carl Jung; éste último elabora una enseñanza basada en las  dos dimensiones de la Mente a la cual llama Psique:

  • Una es la Mente Consciente, racional, la que procesa los datos que percibe del exterior, los analiza y compara con los recursos que se hallan en nuestra memoria. La inteligencia matemática y lógica tiene su sede en esta zona del cerebro, concretamente el lóbulo izquierdo y representa tan sólo el 5% o menos del  conjunto de nuestra mente.
  • Y la otra es la Mente Inconsciente que representa como mínimo el 95% del conjunto de nuestra mente y que es un proceso dinámico entre el  Ego (tipo de personalidad que nos fabricamos para deambular por el mundo) y lo Inconsciente que llevamos incorporado desde los mismos genes y que sale al exterior a través de nuestros sueños, nuestra capacidad de relacionar las partes con el todo y la dimensión creativa. Es evidente ante esta diferencia porcentual cuál de las dos domina nuestra vida.

En el siguiente post, seguiré analizando el camino que he elegido para encontrarme con la Conciencia ya que es un tema tan amplio que me resulta insuficiente un solo artículo para condensarlo todo.

Hasta pronto.