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Hola Diosas, cómo estáis?

Este artículo es un adelanto de lo que va a ser el próximo post donde me adentraré en la alimentación de tipo Macrobiótica que deberíamos tener las mujeres a partir de los 40 años.

Para ello me baso en la teoría de la dualidad que recoge el Tao  según el cual existen dos  tipos de energía en todo ser vivo del planeta: Energía Yang y Energía Yin correspondiendo la primera a la energía masculina-contractiva y la segunda a la energía femenina-expansiva, ambas en constante búsqueda la una de la otra a fin de complementarse. La comprensión de estas dos energías nos permite asimilar el tipo tan distinto de alimentación que deberíamos llevar si somos hombre o mujer y en atención a la etapa de la vida en que nos encontremos.

Energía yang

La energía Yang procede del Cielo, en concreto del Sol. Es una energía centrípeta que recoge todas las energías dispersas del Universo y las concentra. Es una energía caliente, dinámica que promueve el movimiento, por tanto es cinegética. Es la energía del Reino animal con sangre caliente.

En el hombre dicha energía Yang penetra en forma de espiral por el canal de la cabeza y a medida que va bajando por los diferentes centros de energía o chakras esta energía concentrada se va expandiendo y haciendo más volátil hasta dar lugar al espermatozoide como elemento de tipo Yin. Por tanto el hombre es Yang en el exterior siendo su anatomía recta, musculosa y cuadrada y Yin en el interior, al crear unas células reproductoras ágiles y con tendencia a la expansión.

La energía masculina es más activa y dinámica que la de la mujer. Se corresponde con el arquetipo que Jung describe como El Guerrero pues necesita la conquista, explorar nuevos territorios, le estimula los retos, competir, salir a cazar…en definitiva la Acción.

Energía yin

La energía Yin procede de la Tierra y al igual que el Reino vegetal recoge la energía a través de las raíces de lo más profundo de la tierra para expandirla y hacerla crecer hacia arriba y enfriarla. Por lo tanto, es una fuerza centrífuga y con una tendencia  hacía una energía fría, pasiva y estática.

En la mujer dicha energía Yin penetra desde el suelo por el chakra raíz, coincidiendo con el aparato reproductor, en forma de espiral y a medida que va subiendo se va concentrando hasta condensarse en forma de óvulo como elemento tipo Yang al ser energía en potencia. Por tanto la mujer es Yin en el exterior siendo su anatomía redonda y con curvas y Yang en el interior, al reducir la energía expansiva en la célula reproductora femenina.

La energía femenina es más reposada que la del hombre. Se corresponde con el arquetipo que Jung describe como La Diosa pues nutre, gesta una vida, regenera, crea… en definitiva necesita la Relajación.

Bebé:

Este nuevo ser integra la energía Yin expansiva del espermatozoide que se va concentrando para volverse Yang. Procede del núcleo energético de la mujer, el útero, que es de por sí muy Yang donde permanece durante 9 meses construyéndose un cuerpo material. El alimento adecuado para un bebé ya ha sido diseñado por la naturaleza y es la leche materna de cualidad Yin. Es ideal para el bebé pues lo relaja y refresca. Esta leche será de máxima calidad para este fin si la madre se alimenta con cereales integrales y más verduras.

Primera infancia:

Los primeros alimentos sólidos que se deben introducir en la dieta del pequeño serán las verduras dulces y el cereal en grano. Además de relajar su inagotable energía, son una fuente imprescindibles de vitaminas y minerales necesarios para su desarrollo. Muy poca sal y las grasas que se utilicen serán de la máxima calidad (aceites vegetales y de semillas) a fin de desarrollar la capa de mielina que envuelve los nervios, ya que su sistema nervioso está todavía muy inmaduro. Como proteínas de calidad están las legumbres y también el pescado.

La alimentación para el resto de la infancia puede ser igual que la del adulto, respetando las proporciones y no excediéndose en la sal.

Si os interesa saber cómo alimentar mejor a nuestros adolescentes y sobre todo, a nosotros mismos en la edad adulta os espero en el próximo post sobre este tema.

¡Besos y cuidaos mucho!