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¡Hola a todas Diosas! En el artículo anterior os hice un breve resumen sobre el significado de los chakras, lo que representan en nuestra vida así como los elementos a los que están relacionados. Pues bien, en este post voy a centrarme en los medios a través de los cuales podemos equilibrar nuestros centros de energía si es que se encuentran bloqueados a fin de conseguir alinearnos con nuestro propósito en la vida.

Tal y como comentaba, los chakras se consideran unas ruedas de energía distribuidos a lo largo de la columna vertebral y a los que se asocia con determinados colores, alimentos, órganos corporales y emociones. La relación de tensión entre los órganos, nuestro estado de salud en general y la visión holística de los chakras en particular ha sido estudiada en las culturas orientales como la hindú  y por supuesto, también la podemos enfocar desde la Macrobiótica.

Según estas corrientes, la columna vertebral es el canal central donde se colocan todos los chakras; a través de ella la energía desciende desde el universo hasta el útero materno donde se encarna en un cuerpo físico que viene al mundo material para vivir una experiencia física y espiritual. El resultado de dicha experiencia y las lecciones que ese alma venga a aprender, dependerán de que sus talentos se hallen alienados con el propósito de su vida y también de cómo supere las trabas que encuentre en el camino.

Si recordáis del anterior post, cada uno de los 5 elementos de la naturaleza los podemos asociar a cada chakra:

  1. Chakra Raíz y elemento Tierra.

Durante los primeros 4 años de vida se activa el primer chakra llamado raíz. Para que el alma que encarna en nuestro cuerpo físico se consolide bien, el niño en sus primeros años de vida necesita estabilidad, nutrición, sentirse sostenido, amado y protegido.  Domina pues, nuestras raíces.

En equilibrio nos permite gozar de un cuerpo fuerte y sano, en su peso exacto, capaz de conseguir los recursos necesarios para mantenernos en el mundo. En desequilibrio se genera el arquetipo del Vagabundo que como su propio nombre indica, vaga por el mundo sin rumbo fijo y sin concretizar ningún sueño.

Para limpiar este chakra, primero deberíamos investigar nuestro transgeneracional a fin de saber qué fuerza hemos heredado y saber los problemas que han superado nuestros antecesores. Luego, para conectarnos a tierra, deberíamos incluir verduras de raíz y minerales. Para fortalecer las piernas y conectarnos con el momento presente, viene bien patear el suelo. Igualmente, debemos fortalecer los riñones que son nuestra toma a tierra durmiendo lo suficiente y dando consciencia a nuestros sueños.

2. Chakra Sacro y elemento Agua.

Desde los 5 a los 7 años, se activa el segundo chakra llamado sacro por estar situado a la altura de ese hueso. Tiene que ver con el placer y el disfrute de la vida. A esa edad, el niño explora, juega y se divierte con el mundo. En nuestra sociedad el disfrute está mal visto,  por lo que sentir placer genera culpabilidad dando lugar al arquetipo del Mártir cuyo sufrimiento desequilibra este chakra.

Para equilibrarlo, cada día habría que hacer algo que nos divirtiera por el simple placer de disfrutar.

Para tener bien este chakra, primeramente habría que tener bien el chakra raíz a fin de ser Soberano de nuestra vida: es aquella persona que hace lo que quiere sin dañar a los demás.

3. Chakra del Plexo Solar y elemento Fuego.

Es el tercer chakra o del plexo solar. Se sitúa por encima del ombligo. Desde los 7 a los 10-12 años el niño se da cuenta de que algunos de sus comportamientos son aceptados y otros no. Para adaptarse a la sociedad y no verse excluido, crea el disfraz del EGO. Lo que no es aceptado, lo oculta en la sombra. El arquetipo sería el Guerrero o Héroe del que nace la autoestima porque nos queremos con nuestros defectos y nuestras virtudes.

El órgano asociado es el hígado que en equilibrio es un Líder pero si está bloqueado, se genera el Tirano que nos obliga a hacer cosas que no queremos dando lugar nuevamente al Mártir o Víctima. En equilibrio, el guerrero sabe colocar su poder y somos dueños de nuestra vida. Cuando la autoestima es real, se abre el corazón y empezamos a querernos de verdad y a querer a los demás.

En el siguiente post, seguiré hablando sobre los tres centros de energía superiores y finalizaré con el tema de los chakras que ya habréis comprobado lo extenso que es. ¡Hasta pronto!