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¡Hola Diosas! Este post me parece muy práctico para las que comenzáis a introducir pequeños cambios encaminados a la macrobiótica pero todavía seguís comiendo de la forma habitual en su mayoría.

Parar ir reajustando nuestra dieta, os propongo varias pautas aunque siempre implementándolas de manera gradual. Aquí os dejo mis propuestas:

Proteínas:

  • Si en la dieta estándar las proteínas de origen animal se encuentran todos los días en nuestros menús, podemos reducir la ingesta de carne roja y huevos a 2 veces a la semana y de origen ecológico, para luego quedarnos en 1 vez. Luego, os propongo que sustituyáis la carne roja por carne blanca o más saludable aún pescado blanco. Entre tanto, nuestra sangre irá eliminando las toxinas acumuladas de tantos años de carnes industriales.
  • Cuando ya nos hemos adaptado a estos hábitos, llega la hora de aumentar en nuestros menús las legumbres combinadas con cereales para completar los aminoácidos.

Hidratos de carbono:

  • Como de los hidratos de carbono nuestro cuerpo obtiene la glucosa para funcionar, el porcentaje de los mismos en el plato debería ser de entre 45-55%. Por ello debemos elegir azúcares complejos cuyos enlaces el cuerpo tarde horas en romper y  reducir al mínimo los hidratos de carbono simples pues elevan bruscamente nuestro nivel de glucosa en sangre, devastando el páncreas.
  • Para no sufrir los ataques hacia el dulce que nos entran sobre todo por la tarde, vamos a elegir alternativas más saludables como fruta fresca de la estación o fruta seca.
  • Respecto del pan que tiene una energía muy contractiva, pasaríamos a consumirlo en días alternos y  luego reducirlo a 1 ó 2 veces semanales. Eso sí, lo podemos preparar nosotros en casa o bien comprarlo en una buena tahona.
  • Con respecto a las verduras, deben estar presente en todos nuestros platos constituyendo el restante 40 a 50% del mismo. Limpian el organismo, lo hidratan y aportan fibra, vitaminas y minerales.

Lácteos

  • Respecto a la leche de vaca y sus derivados os remito a mi artículo  sobre proteínas según la nutrición clásica.
  • La podemos sustituir por bebidas vegetales como de almendra e incrementar el aporte de frutos secos cuyas proteínas y grasas son de alta calidad además de favorecer con su fibra el tránsito intestinal.
  • Si no podemos pasar sin lácteos, como 1 o 2 veces al mes podemos tomar algo de queso semicurado y algún yogur, preferiblemente de cabra pues en la fermentación ya vienen predigeridas parte de sus proteínas ayudando a nuestra digestión.

Grasas

  • Son las grasas saturadas de origen animal y las hidrogenadas las que hay que reducir hasta eliminar de nuestras cocinas por ser las causantes de enfermedades cardiovasculares. Para cocinar y aliñar nuestros platos usaremos aceite de oliva virgen extra, semillas de calidad y  frutos secos sin sal.

Estas son algunas recomendaciones por lo que a alimentos se refiere; para saber qué métodos de cocina utilizar así qué estilo de vida ir implementando poco a poco os sugiero que esperéis al post de la próxima semana en el que ampliaré más aún el tema de pasar de lo que  hemos siempre a lo que podemos hacer a partir de ahora.

¡Hasta el siguiente artículo!