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Hola Diosas, ¿cómo vaís? Hoy me aventuro a explicar el tema de los hidratos de carbono, uno de los componentes principales de la nutrición clásica que es la que con mejor o peor acierto vamos aplicando diariamente para alimentarnos en los tiempos que corren.

Los hidratos de carbono constituyen un 60% de nuestra dieta. Un carbohidrato es un alimento de reserva que fabrican las plantas y lo almacenan en sus hojas, raíces, semillas, tallos… Las plantas son los únicos seres vivos del planeta capaces de transformar luz solar, agua y gas carbónico en glucosa, o sea alimento y oxígeno por medio de la fotosíntesis. El carbohidrato más abundante es la glucosa aunque también tenemos la fructosa presente en las frutas, maltosa en los cereales y galactosa en la leche.

Podemos clasificar los Hidratos de carbono en:

 Monosacáridos y disacáridos:

  • Constituidos por una molécula ó 2 moléculas simples, respectivamente. Nuestro organismo rompe los sencillos enlaces que unen estas moléculas muy rápido, experimentamos un subidón de energía debido al incremento instantáneo del azúcar en sangre sin embargo, al poco vuelve a caer en picado y nos produce el típico bajón, volvemos a sentir hambre y esto nos lleva a comer más y por tanto a engordar.
  • Son de absorción rápida y desestabilizan los niveles de glucosa ya que al pasar directamente a la sangre, el páncreas tiene que emitir rápidamente insulina a fin de estabilizar la glucosa a su nivel normal. Esto desgasta el páncreas hasta tal punto, que continuado en el tiempo puede volverse ineficaz dando como resultado la temida diabetes. Por tanto se deben minimizar su ingesta.
  • Serían todos los azúcares y cereales refinados como el azúcar blanquilla, los cereales, harinas, y pastas blancas.

Polisacáridos:

  • Constituidos por largas cadenas de moléculas complejas. Las enzimas tardan 3 ó 4 horas en romper los enlaces que unen las moléculas. El aporte de glucosa en sangre es paulatino y gradual, pues se va liberando poco a poco evitando que nuestro páncreas sufra; con ellos nos sentimos saciados y por tanto no nos vemos abocados a comer de inmediato.
  • Además, los alimentos que contienen polisacáridos son fuente de fibra por lo que favorecen el tránsito intestinal.
  • La absorción de estos azúcares es más lenta y nos ayuda a mantenernos en nuestro peso. Los alimentos que contienen polisacáridos y que hay que tomar en más cantidad son los cereales integrales, las legumbres, las verduras, frutos secos y semillas.

El nivel de glucosa o azúcar en sangre es una constante vital básica que determina nuestro nivel de energía, fuerza, resistencia y buen humor. El nivel de glucosa o concentración de azúcar en la sangre depende directamente de los alimentos. La capacidad del organismo de almacenar glucosa en forma de glucógeno es muy limitada  pues sólo dispone de 2 pequeñas reservas una en el hígado y la otra en los músculos. La del hígado la usa el cuerpo entre comidas o durante las horas nocturnas cuando pasamos muchas horas sin comer. La reserva muscular es para uso exclusivo de los músculos. Ninguna de las dos reservas sobrepasa de los 200 gr aunque en deportistas de élite la reserva muscular puede alcanzar los 500 gr.

En el siguiente post  os hablaré sobre los efectos que experimentamos en nuestra vida cuando introducimos los carbohidratos integrales a diferencia del estado zombi que nos producen los refinados.

Hasta pronto!